domingo, 18 de febrero de 2018

Mano lenta



Power of Pop - Josehp Cavalieri

Sábado noche. Sentados en el sofá, la música campa a sus anchas por el salón. Ha elegido una de mis listas más antiguas. Le ha gustado la portada que tenía y después de dos canciones y una copa de vino ha encontrado el lugar ideal para abandonarse.
Entonces, Eric Clapton empieza con los primeros acordes y escucha el ronroneo de una gata que sube por sus piernas. Una gata de pelo zaíno y aliento dulce, que va conquistando su sitio con besos húmedos entre cojines y ropa. La Mano Lenta va acariciando y el vello apunta al cielo. La gata emana calor y empiezan a sobrar las prendas. Había un libro de esta historia pero lo superan las notas de guitarra, piel y sudor. No es amor, pero dejamos que nos invada la canción, que comienza a ser más suya que mía, y sólo estará conmigo mientras dure su Viejo amor.

Old Love ...dan ganas de escucharla una y otra vez, pero Spotify y su selección aleatoria son caprichosos y tengo que tirar de CD. He puesto en el enlace la versión más larga que he encontrado. La que tengo en Spotify y en CD sólo dura siete minutos. Siete minutos de gloria.

lunes, 8 de enero de 2018

Podría




Cuando salgo al monte me gusta ir por los senderos, me alejo de las pistas y me rodeo de pinos, encinas y jara. Me gusta el olor que desprende, la maravillosa sensación de plenitud que invade mi cuerpo y pienso que podría morirme aquí, de felicidad o de nostalgia. Podría morirme aquí mismo de un infarto de risas, aunque también de lágrimas y de ausencias. Podría morirme aquí de recuerdos, de aventuras, de empacho de sudor, de besos y abrazos, de cumbres, valles y cielos. Podría morirme aquí de amaneceres, de luces, de sombras, de nubes y lluvia. Podría morirme aquí de toda una vida, toda...y siempre, siempre, siempre, contigo.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Lo que tengo



Tengo 15 € en la cartera. 2 € más en el bolsillo del vaquero.
Tengo varias responsabilidades. Unas las asumo con un placer infinito. Otras, son de esas que nunca pediste y te caen si quieres bien y si  no, también.
Tengo sueño atrasado.
Y cansancio adelantado.
Tengo ganas de llorar pero gasté las últimas lágrimas aquél día que me reí tanto.
Tengo suerte porque aunque desaparezca gente otra nueva vuelve a aparecer (¡y aún me tengo a mi misma!)
Tengo palabras pero nunca sé cual es el mejor momento para decirlas...y cuando el  mejor para callarme.
Tengo desasosiego, que me echaba de menos y ha vuelto a mi vida. No me deja tranquila.
También tengo buenas intenciones. Es mi infierno particular.
Tengo remordimientos.
Tengo asco a diciembre. Siempre me la juega.
Y tengo un constipado terrible que no me va a dejar disfrutar de las Navidades.


sábado, 6 de mayo de 2017

La importancia de saber que te quieren



Hace tiempo que emprendí un viaje en solitario. A día de hoy aún no sé mi destino, el camino lo voy haciendo día a día. Es duro, arduo, muy difícil aunque también reporta muchas satisfacciones y alegrías. De hecho, es la mejor experiencia que se puede vivir a pesar de la cantidad de detractores que tiene actualmente.

Se hizo más duro cuando empecé con los problemas de tiroides, que me mantienen permanentemente agotada y más aún cuando hace poco me han confirmado la pérdida total del oído derecho (sí, soy sorda de un oído, pero no se me nota ¿A que no?).

Cuando tienes cubrir tú sola un área que tienen que cubrir dos, da como resultado un final del día extenuante, tanto física como emocionalmente. Pero tengo suerte, la verdad es que me considero tremendamente afortunada; mis dos pilares son los mismos que hacen terminar cada jornada agotada.
Siendo el día de la madre, elogio enormemente a mi madre, una mujer que en el fondo también estuvo sola con cinco hijos (cinco terremotos, más bien) y por supuesto a todas las madres en general, en especial a aquellas que sacan solas adelante a sus hijos y los hombres que también se ven en la misma situación .

Pero quiero felicitar principalmente a mis hijos, ya que sin ellos no sería yo, estaría incompleta. Sin ellos no reiría de la misma manera, ni lloraría, ni haría tanto el tonto, ni experimentos con cosas raras, ni excursiones, ni haría coreografías absurdas en el salón... No tendría quien me preguntara constantemente cuestiones imposibles ni tendría a quien consolar en sus frustraciones y tristezas, ni con quien salir a correr, ni con quien jugar al futbol, ni pintarme las uñas, ni con quien enfadarme tantísimo ni a quien comerme a besos y a abrazos.

Gracias a mis hijos soy la madre que soy. Si soy buena o mala no lo sé, ya que sólo les permito a ellos que me juzguen y para ellos soy fantástica, como lo son ellos para mí. Nos queremos y nos lo demostramos...es importante saber que te quieren con una locura incondicional.
Considero que sólo he hecho dos cosas perfectas en mi vida, y las dos me llaman mamá.



lunes, 27 de marzo de 2017

Diario de un gran corazón


"No hay mal que por bien no venga". No hay dicho que acierte más. Y no lo digo porque me hayan regalado unos fantásticos limpiaparabrisas cuando he ido a cambiar la luna delantera de mi coche, sino porque mientras esperábamos a que tuvieran el coche listo, me ha permitido conocer un poco más a mi hijo.
Después de dar un paseo con Haru por un parque cercano al taller, nos hemos parado en una zona de columpios para niños para que Nico jugara. Era una zona infantil como las que hacen ahora, con torres, toboganes enormes, túneles, cuerdas para escalar...¡Una pasada! Había un grupo de niños jugando al "pillapilla", o al menos eso creía al principio. El grupo se componía de tres niñas de unos 10/11 años y un niño de unos 7 años, que corría detrás de las niñas mientras ellas le gritaban "¡¡Vamos torito bravo, eh!, eh!!". Se burlaban de él cuando no lograba alcanzarlas y se tiraba al suelo cansado de correr tras de ellas, principalmente una rubita, que era la que llevaba la voz cantante.
Yo estaba sentada en un banco observando y miraba a Nicolás que estaba subido en una de las torres observando a su vez toda la escena. En un momento dado se baja de la torre, se acerca al chavalín y se ponen a hablar. Comenta en voz alta que se une al juego y que como es nuevo, se la liga (yo ya estaba sonriendo como una boba...). Las niñas se quedaron al principio un poco perplejas pero aceptaron enseguida.
Nico pillaba rapidísimo a la rubita. Ahora era a ella la que le tocaba correr detrás de los demás. Siempre iba por el niño de 7 años, le tenía especial manía... Nicolás se dejaba coger por su amiguito para coger a su vez a la rubita. La escena se repitió varias veces hasta que una de ellas se empezó a quejar porque su amiga iba siempre a por el niño más pequeño y que ya estaba bien. Ahora era a la abusona a la que le tocaba correr e ir a con la lengua fuera, ahora era divertido para todos...menos para ella.
Cuando ya nos marchamos camino del taller, le digo a Nicolás:
- ¿Sabes? Has hecho una cosa que me ha gustado mucho y estoy muy orgullosa de ti. - Le comento lo que había estado observando.
- ¡¡Es que le estaban haciendo "bulling" las muy pedorras!! ¡¡Y el niño era pequeño!!
- ¡¡Serán pedorras!!

Los dos volvemos con una sonrisa de oreja a oreja supercontentos y yo además, superorgullosa. Ya sabía que el corazón de mi hijo era grande, pero hoy he descubierto que es enorme.
Hoy ha vencido un grandísimo corazón sobre unas mentes pequeñas.




miércoles, 22 de marzo de 2017

Al tiempo

Resulta que en los momentos más importantes de mi vida, cuando preguntaba por determinadas respuestas, me decían: "Tiempo, hay que darle tiempo...".
He aprendido a manejar ese tiempo en determinadas circunstancias. En otras se me ha acabado o escapado por los pelos y me he quedado sin respuesta o sin el resultado esperado, que suele ser la mayoría de las veces.
Ahora sencillamente no tengo prisa.
Y es que otra cosa que he aprendido es que no se le debe pedir peras al olmo. A un árbol lo mejor que le puedes pedir es sombra y luego que él te dé lo que quiera.
Las peras hay que pedírselas a los amigos que son los que están de manera incondicional, los que esperan contigo porque tampoco tienen prisa, los que cuando te desilusionas tanto a ti mismo que no te lo puedes perdonar, ellos te perdonan por ti y los que te hacen ver que el destino, es solo un borrador.


domingo, 12 de marzo de 2017

Casi primavera

Marzo es el MES por excelencia, un mes que me encanta. Es un mes plagado de celebraciones por cada esquina. ¡Solo en mi familia se celebran 7 cumpleaños! Y sin contar los de los amigos...No me da la vida para tanta celebración.
¿Qué tendrá Marzo? ¿Está el mundo invadido por Piscis y Aries? Y si a eso le sumamos que ya casi es primavera...que le quedan dos suspiros y lo sabe. Que lucha por hacerse notar poniendo flores en los almendros, y el invierno, viejo, huraño y cansado, aún no le permite entrar y se empeña en reinar mostrándole su agónico esqueleto floral.
Cada año se repite la misma historia, mueren para volver a vivir, por los siglos de los siglos.  Quizá por eso se dice que aquel que no se muere de vez en cuando vive mucho menos (y yo voy camino de la inmortalidad, que lo sepáis).