domingo, 2 de marzo de 2014

translúcido

 

 Los diferentes acontecimientos que han ocurrido en mi vida en los últimos días, hace que me plantee la transparencia u opacidad de algunas personas de mi entorno, algunas muy cercanas a mi. Yo, que me considero una persona en evolución constante y con ganas de mejorar, he hecho un repaso a unas cuestiones muy básicas pero importantes.


1- ¿Te gusta algo?
 Hazlo saber.
2- ¿Amas a alguien? 
 Díselo.
3- ¿No te gusta algo? 
 Dilo.
4- ¿Tienes una duda? 
 Pregunta.


5- ¿Quieres algo?
Pídelo.
6- ¿Quieres que te entiendan? 
Explícate.
7- ¿Quieres reunirte? 
Invita.
8- ¿Extrañas a alguien? 
Llama.

domingo, 23 de febrero de 2014

Ícaro


Lo que me aterrorizaba de la oscuridad no era la oscuridad en sí, si no la posibilidad que alguien aprovechara para aparecer por sorpresa y asustarme. No tenía porque hacerme daño, el simple hecho de asustarme en la oscuridad, bastaba. Por eso siempre dejo la puerta de mi dormitorio abierta.



Supongo que algo parecido le pasa ahora a Nicolás, que no puede dormir si no le dejo encendida la luz de la pared.

Miedo y terror son experiencias distintas. Puede que en la oscuridad estemos más cerca de la nada y sea esa nada la que queremos evitar.


Quizá por eso todos crecemos  buscando el sol, como árboles con ramas que crecen de las más diversas y extrañas formas. Con los pies hundidos en la tierra.




O mejor, como pájaros, que vuelan alto cuando luce el sol, buscando sabiamente las corrientes tibias para que les ayude en su vuelo.


Y escapar de los laberintos que nos tienen prisioneros, pero de manera prudente, como Dédalo, como las aves planeando en las corrientes. Ni muy cerca del sol, que quema, ni muy cerca del mar, que moja las plumas impidiendo volar.
Ícaro no hizo caso, voló tan alto que el calor del sol hizo que se quedara sin plumas y cayera al mar.



Es difícil mantenerse estable, pero se puede. Sólo es necesario quedarse a la distancia perfecta de lo que nos quema.




martes, 11 de febrero de 2014

Días de colores

 
Mentalmente pinto los días de mi calendario.
A veces son rojos y brillantes; son días en los que me siento guapa, con energía, días de alegría, de sol, incluso cuando nieva o llueve. Son días felices.
 
 
A veces son verdes; días de esperanza, de ver crecer a los que más amo. En los que la rutina se hace dueña por buscar un significado a lo que quiero encontrar.

 
Pocas veces los pinto en gris. A veces incluso, dos días seguidos. Y mira que es un color precioso para vestir, pero no para sentir. Si alguna vez ocurre, al tercer día suele ser azul

 
 Los días azules ¡Son días de luz! Y lo busco en el cielo, en el agua, en el reflejo de un cristal...este si es un color para sentir, para no olvidar, para recordar lo que soy, lo que quiero, para recordar que el "blues" es más que un color.

 
 A veces me enfado y los pinto en amarillo. Pero sólo las esquinas...bueeno, tengo días en que pinto medio, pero nunca entero, que no es bueno para la úlcera.

 
 Y hay ocasiones que mis días no tienen color. Siento que son días en que mi vida pierde todos los tonos: no hay sol, ni cielo, ni esperanza, ni luz, ni siquiera tristeza.

 
Entonces, llegan ELLOS con su inagotable generosidad, porque intuyen que hoy tocaba un color azul o rojo, y me regalan sus lápices de colores. Juntos marcamos de nuevo el calendario con rojos, verdes, azules, alguna esquina de amarillo y de vez en cuando, alguno gris entre medias...pero sólo uno ¿Eh?

lunes, 3 de febrero de 2014

Floreando

 
Que es gerundio. Poner toooodo bonito de flores.

Katsushi Fukuta
 
 Y regalarlas: para que no tengamos miedo a fracasar, a buscar, a perdernos, a soñar, a abandonar la comodidad, a ser nosotros mismos, a encontrar...para que no tengamos miedo a vivir.

Robert Oddy
 
Iluminan y llenan de color cualquier estancia.. A mi me encantan las orquídeas, y a mi gato también. Mi ramo de novia fue de orquídeas, incluso tuve dos preciosas plantas que cayeron víctimas de los afilados dientes de Indiana, así que no tengo más remedio que conformarme con verlas en fotos o en visitas fugaces si alguna vez alguien me regala alguna. Eso es amor ¿No?


 
Aunque a mi no me queda del todo claro. Según dicen, amar significa aceptar al otro con todas sus tonterías, fallos y cosas feas, y aún así ver la perfección en sus imperfecciones.

Katsushi Fukuta
 
Pero es que yo creo que no es así. Cada vez tengo más claro que amar significa aceptarse a uno mismo con todas sus tonterías, fallos y cosas feas para no decepcionarnos cuando nos demos cuenta que el ser amado no es perfecto.

Robert Oddy
 
 En definitiva, armarse de honestidad y decir:  a ver, esta soy yo ¿Lo ves? Así soy, enséñame lo tuyo y vamos a intentar hacer algo bonito juntos.

Robert Oddy
 
Obviamente no solo me refiero a las relaciones de pareja, si no también de amistad. Lo mejor de todo es que veces funciona y entonces, es sensacional.
 
P.D. Decidido, hoy mismo me regalo una orquídea.
 

lunes, 27 de enero de 2014

Esférica

 

 Como la tierra, redonda, con sus múltiples conexiones que nos unen. En Kafka en la orilla, Murakami escribe: "La tierra va rotando sobre su eje. Y sin ninguna relación con ello, todos vivimos dentro de un sueño".

 
La idea que tengo de la vida, es que debe ser lineal, siempre hacia delante, evolución constante. Pero tengo la sensación que va adornada con pequeñas esferas, unas mas grandes que otras. Experiencias o anécdotas que están obligadas a cerrarse dentro de un limitado espacio de tiempo.

 
 Hace poco me pasó una cosa muy curiosa: Eran las 7 y poco de la mañana e iba camino del trabajo. Ni Perry por la calle, claro. En un tramo entre la carretera de Fuencarral y mi barrio, me encontré a una mujer mayor que se había tropezado y no podía levantarse. Su marido, también mayor, estaba con bastante angustia porque no se veía capaz de levantarla.

 
Sin dudarlo la levanté, la pregunté si se encontraba bien y si necesitaba que llamara a una ambulancia. "Ha sido un tropezón, que ya no veo", me dijo. El marido me contó que llevaba casi veinte minutos esperando que pasara alguien, me dieron las gracias y cada uno seguimos nuestro camino.

 
 Diez o doce días después, tuve que entrar un poco más tarde a mi trabajo, y pasé por el mismo sitio sobre las 9:30 aproximadamente. Y en el mismo tramo estaba el matrimonio, según me contaron, esperándome. Llevaban más de una semana saliendo a las siete de la mañana para agradecerme la ayuda de días pasados y para regalarme un Kitkat (Me vio los mofletes y claro...). Nos volvimos a marchar cada uno por nuestro lado, yo, con una sonrisa boba (que muestro bastante a menudo) y con mi Kitkat en la mano, y ellos supongo, satisfechos del agradecimiento. Curiosamente llevaba la misma ropa que el primer día que me los encontré.


 
Esta anécdota, es un pequeño círculo adornando mi lineal vida. Breve, pequeño, sencillo y para mi, muy bonito. Y me vienen a la mente recuerdos, como si fuera un sueño, de un montón de preciosos círculos, de brillantes esferas que hacen más bonita mi vida.
 
 
 
 

lunes, 20 de enero de 2014

Dios del Arcoíris


No tengo duda. Para mi, el Dios del Arcoíris, es el rojo. Color de la pasión, enérgico, vital, caliente y vigorizador. El padre de todos los colores.


Obra de Kim En Joong

 Un color que casi siempre tratamos de ocultar pero es el que mas se siente. Ningún otro color produce las sensaciones del rojo ni tan profundas.

 

 Es el color del amor, pero también de las más bajas pasiones. Rojo violencia, odio, cólera, venganza, ira...emociones repentinas aunque fugaces y efímeras pero que dejan profunda huella.

 

 Rojos de personalidad intensa, controlada, firme, que incita a una pasión sensual y sexual, fogosa, vital y provocativa.


Obra de Johannes Schreiter
 

 Intenso y cálido como algunos de los atardeceres que suelo contemplar. Rojo dramático y escandaloso como la sangre que brota de una herida. Rojo peligro, rojo vida.


Me encanta este color, no lo puedo evitar. Dejo fluir mis sentimientos y emociones a través de él. El calor y el color se van apoderando de mi cuerpo. Me absorbe y me penetra hasta los huesos, pero la sensación es maravillosa.
Creo que no hace falta que diga que es mi color favorito ¿Verdad?

domingo, 12 de enero de 2014

Tranquilidad

 
Al mirar el color azul solemos tener una insconciente sensación de confianza, tranquilidad, seriedad...para una persona tan emotiva como yo, suele ser calmante.
 

 

 Mientras permito que me invada esa serenidad, me froto las manos. Las coloco sobre mis ojos, tan fuerte que me hago daño. Como si así me apartase del mundo.

 

 Después voy abriendo poco a poco los dedos. La vida, el mundo, siguen ahí. Y bajo las palmas por mi cara para volver al lugar que le corresponden. Durante unos segundos, en los que me he quedado ciega, yo, no era yo.

 
Era, más o menos, pero distinta. Otra persona, otra cosa, sin problemas, sin brillo, sin aliciente, sin mentiras, era...eso que sueño a veces cuando me tapo la cara.
 
 
 
Y me sonrío porque me recuerda a cuando los niños se tapan la cara para esconderse de lo que hay detrás de las palmas.
 

 
Con la diferencia que soy plenamente consciente del mundo que hay detrás de ellas.