miércoles, 24 de diciembre de 2014
Postales Navideñas
Este es el primer año que no mando postales de Navidad.
No es lo único. Es el primer año de muchas cosas.
Y quizá sea porque mi mente está ocupada pensado en ti....
Feliz Navidad
lunes, 8 de diciembre de 2014
Algo falta
Me falta algo. Tengo las llaves agarradas en la puerta que aún no he cerrado. La mochila con los tacones, la bolsa térmica con la comida, el bolso... Me falta algo pero...
¡Un beso! Eso es lo que me falta.
Entonces vuelvo a entrar en casa. Enciendo la luz del pasillo y me adentro en la habitación. Intento no tropezar con tu maleta que está abierta en el suelo. Piso un envoltorio de caramelo y reniego en silencio. Pongo una rodilla en la cama. Tú duermes. Me acerco y te planto un beso en los labios. Ni siquiera te mueves. Vuelvo a salir como si fuese un furtivo que se ha cobrado una pieza. Silenciosa cierro la puerta. Bajo las escaleras. Antes de salir del portal me giro. Me falta algo. Pero ahora sé lo que es. Me he dejado media alma, el corazón entero, en el depositario del beso.
Me quedo más tranquila.
No hay problema, sé que está a buen recaudo.
martes, 11 de noviembre de 2014
Chaparrón
Hoy me ha caído un buen chaparrón. Uno de esos buenos, grandes, de los que te pilla en mitad de la calle y llegas a casa chorreando. De esos que en dos minutos ya te has acostumbrado al agua en la piel y en la ropa. Un chaparrón que te empapa las ideas, que las lava. Que humedece el alma y quita todo el polvo que ha ido acumulando.
Hoy me ha caído un chaparrón de los grandes. De los que cuando llegas a casa y de camino a la ducha te viene a la memoria ese abrazo...un chaparrón enorme, de esos que su fuerza borra de la cara, todo rastro de lágrimas.
domingo, 26 de octubre de 2014
Lo que me llama la atención
-Jueves, 18h : voy corriendo hacia la ermita. Me vuelvo a cruzar con la misma chica de siempre. También corre. Es pequeña, extremadamente delgada, con demasiada ropa y unos cascos que a pesar de ser normales, le quedan desproporcionados. Cada vez que me cruzo con ella pienso en si toda esa ropa que lleva es porque pasa frío o es para deshidratarse.
- Sábado, 19h : Mis hijos y sobrinos salen del cine dándose mamporros karatecas hasta llegar a casa. Buen indicador que "Las Tortugas Ninja" les ha gustado.
- Domingo, 9h: Un señor pasea a su Yorkshire en volandas, cogido del arnés. Le lleva así por toda la avenida. Al animal se le nota que está acostumbrado. Al perro, también.
- Domingo, 13:30 : Estamos en Valdelatas. En el trasteo por el campo encontramos dos conejeras. Metemos la cabeza para cotillear y la encontramos llena de basura (plásticos, bricks...). Jimena me pregunta si los conejos beben zumo de piña.
Si estrujo la memoria seguro que salen más cosas, pero estamos a domingo y el sofá y un deliciose té me están llamando a gritos...
domingo, 28 de septiembre de 2014
En un mundo de grises
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| Katsushi Fukuta |
Algunas noches tengo la sensación de que el camino corto también puede ser el correcto. Que, por una vez, la felicidad no dependa de llegar a ningún sitio, sino de disfrutar del lugar en el que estamos. Sólo hay que cerrar los ojos, cerrarlos con fuerza y acordarse de lo bonito. De la brevedad, el detalle, el momento. No se puede vivir como aquel que no recordó darse una oportunidad para ser feliz.
Y agarrarse a la esperanza. Agarrarse con fuerza a las ilusiones. Y seguir. Seguir, parar, tomar aire, respirar, mojarnos bajo la lluvia...Y nunca, nunca, creer que las cosas que se derrumban no pueden levantarse de nuevo. Nunca creer que lo triste durará más que nuestras fuerzas. Quizá el problema sea que miramos al cielo por la noche y nos parece que no hay demasiadas estrellas. Que algo se apagó hace tiempo y que nada luce igual. Pero no lo olvidéis nunca, no olvidéis hacer brillar vuestros ojos. Que nadie nos quite nunca el derecho de iluminar un poquito el mundo".
"En un mundo de grises" de Sergio Carrión
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Paseando por la vida
Durante el paseo voy dando patadas a piedrecitas, descubriendo la alegría, imaginando que soy un árbol frondoso de buena madera en el denso bosque de tu memoria donde, con suerte, tus ríos, tus helechos, tu risa, me despertarán en algún momento.
Y sin esperarlo, me coges por sorpresa: me siento como una niña a la que ponen a prueba.
El pasado, no me lo tengas en cuenta.
lunes, 4 de agosto de 2014
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