domingo, 26 de octubre de 2014

Lo que me llama la atención



Como últimamente no se me ocurre nada decente que escribir, voy a contaros lo que me ha llamado la atención en estos días. Así, porque sí.

-Jueves, 18h : voy corriendo hacia la ermita. Me vuelvo a cruzar con la misma chica de siempre. También corre. Es pequeña, extremadamente delgada, con demasiada ropa y unos cascos que a pesar de ser normales, le quedan desproporcionados. Cada vez que me cruzo con ella pienso en si toda esa ropa que lleva es porque pasa frío o es para deshidratarse.




- Sábado, 17h: Tarde de cine ¡¡Bien!! Y la sala medio vacía ¡¡Genial!! Cinco minutos antes entran dos adultos con unos 30 pre-adolescentes en la primera fase de chute hiper-hormonal. Se levantan al baño de 12 en 12.

- Sábado, 19h : Mis hijos y sobrinos salen del cine dándose mamporros karatecas hasta llegar a casa. Buen indicador que "Las Tortugas Ninja" les ha gustado.





- Domingo, 9h: Un señor pasea a su Yorkshire en volandas, cogido del arnés. Le lleva así por toda la avenida. Al animal se le nota que está acostumbrado. Al perro, también.

- Domingo, 13:30 : Estamos en Valdelatas. En el trasteo por el campo encontramos dos conejeras. Metemos la cabeza para cotillear y la encontramos llena de basura (plásticos, bricks...). Jimena me pregunta si los conejos beben zumo de piña.




Si estrujo la memoria seguro que salen más cosas, pero estamos a domingo y el sofá y un deliciose té me están llamando a gritos...




domingo, 28 de septiembre de 2014

En un mundo de grises

Katsushi Fukuta

"Hay caricias que duran incluso después del roce. Hay, a veces, personas a la que la distancia no puede separar. Y escalofríos provocados por el calor de un abrazo. Aún hay sonrisas que parecen cualquier otro amanecer. 
Algunas noches tengo la sensación de que el camino corto también puede ser el correcto. Que, por una vez, la felicidad no dependa de llegar a ningún sitio, sino de disfrutar del lugar en el que estamos. Sólo hay que cerrar los ojos, cerrarlos con fuerza y acordarse de lo bonito. De la brevedad, el detalle, el momento. No se puede vivir como aquel que no recordó darse una oportunidad para ser feliz.


 Y agarrarse a la esperanza. Agarrarse con fuerza a las ilusiones. Y seguir. Seguir, parar, tomar aire, respirar, mojarnos bajo la lluvia...Y nunca, nunca, creer que las cosas que se derrumban no pueden levantarse de nuevo. Nunca creer que lo triste durará más que nuestras fuerzas. Quizá el problema sea que miramos al cielo por la noche y nos parece que no hay demasiadas estrellas. Que algo se apagó hace tiempo y que nada luce igual. Pero no lo olvidéis nunca, no olvidéis hacer brillar vuestros ojos. Que nadie nos quite nunca el derecho de iluminar un poquito el mundo".

"En un mundo de grises" de Sergio Carrión

 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Paseando por la vida



Entiendo que la realidad es algo con lo que nunca estamos de acuerdo y, que sin embargo, aceptamos por el propio peso del concepto; hay que tener en cuenta el mundo en que vivimos (aunque él no nos tenga en cuenta)
Durante el paseo voy dando patadas a piedrecitas, descubriendo la alegría, imaginando que soy un árbol frondoso de buena madera en el denso bosque de tu memoria donde, con suerte, tus ríos, tus helechos, tu risa, me despertarán en algún momento.
Y sin esperarlo, me coges por sorpresa: me siento como una niña a la que ponen a prueba.
El pasado, no me lo tengas en cuenta.



domingo, 3 de agosto de 2014

Lo intenta

Julián Podmore

"Ella paseaba siempre en globo, y coleccionaba nubes. Él, sin embargo, disparaba a los extraños y regentaba un burdel abandonado.
Los dos habían dado la vuelta al mundo, pero en direcciones opuestas. Y, cuando sus espaldas se encontraron, supieron que el viaje había terminado.
Hablaban un extraño y antiguo idioma que nadie había oído jamás. Es posible que ni siquiera ellos... Pero, cuando se miraban a los ojos, las palabras, convertidas en pequeños y malignos duendes, les susurraban al oído su propio significado. Y entonces reían, y reían, y reían... Nadie era capaz de pararlos. Ni los trenes de mercancías, ni los semáforos en verde, ni los gritos de auxilio, ni las mujeres embarazadas, ni los abogados en paro. Ni siquiera los esposos celosos. Reían, y reían, y reían...


Julián Podmore

Ella habló de tristeza. Él lo entendió todo. Ella bajó la mirada. Él borró sus huellas. Se escondieron, pasaron hambre, temblaron de miedo al oír la tormenta acercarse más rápido de lo previsto, y supieron que al fin del mundo llegarían mañana.

Entonces, él le cogió una mano, la miró a los ojos, y le dijo: "Gracias. Adiós."."


Lo intenta,  Coque Malla

Julián Podmore

miércoles, 30 de julio de 2014

Todo lo demás



Flojeo.
Quizá de tanto mudar la piel se me han agrietado los huesos. De tanto boli, tanto papel y tan pocos besos.

Sofía Villamarín

Y me muero de pena, cuando se acerca a mí con la postura encorvada, las manos en los bolsillos, la mirada esquiva y demandante de piedad, de consuelo o de castigo.




Y me da por recordar los tiempos en los que paseábamos desnudos y me pregunto cuándo, cómo y porqué. Y al hallar la respuesta, me muero de pena.



Espera...no, no es cierto que me muera. Lo que pasa es que me estoy buscando. O quizá ya me he encontrado y aún no tenga nueva dirección postal. O que no me contento con ser y ya no tengo las cosquillas donde antes. Y ojalá tú las pudiera encontrar. Y ya sabes... todo lo demás.

domingo, 20 de julio de 2014

Carta a Jimena y Nicolás



Plácidamente entre el ruido y la prisa recordad que la paz puede estar en el silencio. Sin renunciar a vosotros mismos, esforzaos por ser cordiales con todos. Decid vuestra verdad, quietamente, claramente. Escuchad a los otros, aunque sean torpes e ignorantes: cada uno de ellos tiene, también, una vida que contar. Evitad a los ruidosos y agresivos porque ellos denigran el espíritu. Si os comparáis con los otros podéis convertiros en personas vanas y amargadas; siempre habrá cerca de vosotros alguien mejor o peor.



  Alegraos tanto de vuestras relaciones como de vuestros proyectos. Amad vuestro trabajo, aunque sea humilde, es el tesoro de vuestra vida. Sed prudentes en los negocios porque en el mundo abunda la gente sin escrúpulos. Pero que esta convicción no os impida reconocer la virtud; hay muchas personas que luchan por hermosos ideales y donde quiera, la vida está llena de heroísmo. Sed vosotros mismos. Sobre todo no pretendáis disimular vuestras inclinaciones. No seáis cínicos en el amor porque, cuando aparezca la avidez, el desencanto en el rostro se convierte en algo tan perenne como la hierba.


Aceptad con serenidad el consejo de los años y renunciad sin reserva a los dones de la juventud. Fortaleced vuestro espíritu, para que no os destruyan inesperadas desgracias. Pero no os creéis falsos infortunios. Muchas veces el miedo es producto de la fatiga y la soledad. Sin olvidar una justa disciplina, sed benignos con vosotros mismos. No sois más que unas criaturas del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tenéis derecho a estar aquí y si no tenéis ninguna duda, el mundo se desplegará ante vosotros. Sin olvidar vuestros trabajos y aspiraciones mantenéos en paz con vuestra alma, pese a la ruidosa confusión de la vida.



  Pese a las falsedades, penosas luchas y sueños arruinados, la tierra sigue siendo hermosa. Sed cuidadosos.

    Y sobre todo, luchad por ser felices.