domingo, 12 de marzo de 2017

Casi primavera

Marzo es el MES por excelencia, un mes que me encanta. Es un mes plagado de celebraciones por cada esquina. ¡Solo en mi familia se celebran 7 cumpleaños! Y sin contar los de los amigos...No me da la vida para tanta celebración.
¿Qué tendrá Marzo? ¿Está el mundo invadido por Piscis y Aries? Y si a eso le sumamos que ya casi es primavera...que le quedan dos suspiros y lo sabe. Que lucha por hacerse notar poniendo flores en los almendros, y el invierno, viejo, huraño y cansado, aún no le permite entrar y se empeña en reinar mostrándole su agónico esqueleto floral.
Cada año se repite la misma historia, mueren para volver a vivir, por los siglos de los siglos.  Quizá por eso se dice que aquel que no se muere de vez en cuando vive mucho menos (y yo voy camino de la inmortalidad, que lo sepáis).



lunes, 23 de enero de 2017

Vomitando unicornios



Como cada tarde, estoy en la puerta del cole esperando que salgan los niños. A veces entro pero hoy me he quedado fuera. Nico me ha visto y se acerca como un rayo, riendo feliz, y como siempre, sin el abrigo ni la sudadera, como si para él no existiera el frío. Me saluda Adela y nos ponemos charlar de lo fantástico y corto que ha sido el fin de semana mientras esperamos a nuestras respectivas Jimenas. Aparece Vero, siempre con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Qué contenta estás!
- ¿Y por qué no iba a estarlo? ¡Todo va bien! Y si no va bien ¿Qué sentido tiene quejarse?

Nos ponemos a hablar de esas personas que siempre se están quejando de todo, que todo son penas, con terribles anécdotas, que todo lo ven negro y que a toda costa intentan arrastrarte a su infierno. Personas incapaces de ver, de valorar todo lo bueno que tienen y de hacer felices a las personas de su entorno.







Todos conocemos a este tipo de personas...y no, a ninguno nos gusta tenerlos cerca. Les viste su eterna nube negra y una terrible diarrea verbal que levanta muros infranqueables a sus propios sueños y si pueden, a los ajenos. Muestran su generosidad más egoísta, esa falsa generosidad que luego utilizan para reprocharte una y otra vez todo lo que han dado y/o hecho por tí (aquí ya sabemos cómo es la realidad y perspectiva de cada uno…)

Quizá las personas tendrían que venir con un libro de instrucciones, o al menos un pequeño manual para modificar ciertos comportamientos...al menos para que dejen de exigir constantemente el libro de reclamaciones, que en las relaciones sociales no existe ningún tipo de garantía.

De momento sólo veo dos soluciones:
1-  Cambiar la nube negra por un pequeño arcoíris (Ellos)
2-  Huir despavoridos (Nosotros)

Todos los pensamientos son pasajeros, tú decides cuales aterrizan y anidan en tu mente.
Escoge los bonitos (Como esta preciosa carpa, por ejemplo)


lunes, 19 de diciembre de 2016

Egoistas generosos

Me diste lo que querías para ti.
Te di lo que quería para mí.
Ni tú ni yo acertamos.


domingo, 18 de diciembre de 2016

Envejecida juventud



Hace algunos años que es oficial. Envejezco. Y no es que lo lleve mal en absoluto, pero tampoco lo llevo bien, para que engañaros. Envejezco y mentiría si dijera que formo parte de ese grupo de personas que afirman que a una determinada edad se alcanza la plenitud o que adora sus arrugas porque las considera líneas de vida, aprendizajes o lecciones. Incluso me cuesta distinguir esa línea divisoria que existe con otras personas; no logro pasar desapercibida,  amoldarme a la cubierta anatómica , mezclarme con las mujeres de mi edad y seguir las conversaciones como una autómata. Yo no. Al menos hoy.



Me hubiera encantado decir lo contrario, pero no. Y ya puestos confieso que no me siento ni más sabia, ni más plena, ni más realizada ni más nada. Al contrario, cada vez me noto más hambrienta de vida, noto que me faltan horas al día y días a la semana. Cada vez me escurro más y me pierdo en mis caóticos días importándome un pepino los juicios ajenos. Me jode sentir que estoy tan agotada como sedienta, que la vida se me queda corta y larga a la vez.



Desaprendo cada día un poco más, y al hacerlo es cuando realmente cierro los ojos al sol y me siento un poco más aliviada.



martes, 6 de diciembre de 2016

De azul sonriente



¿A quien no le gustan los días festivos? A mi me encantan, no madrugo tanto y me gusta envolverme en el remolino desordenado de las sábanas calentitas. Desayuno despacio (más todavía), tardo en hacer la cama y remoloneo en los quehaceres domésticos.
Hoy, además, el día se ha despertado azul, de ese azul limpio y sonriente, tan balsámico... Hoy hemos decidido los niños, Haru y yo salir a pasear sin prisas, sin peso y sin preocupaciones. Las he aparcado en el arcén de los días grises para poder descansar con mi gente. Unas horas sagradas de orden, calma y luz. Por mi, que las prisas, el vértigo, la crispación y la angustia revienten en mil pedazos.
En días tan luminosos como el de hoy lo veo todo más claro. La esperanza debe tener pies, me digo, ha de crear camino, porque si no ¿Qué sentido tiene todo?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Tu nombre

Johannes Schreiter


¿Nunca has pronunciado tu nombre una y otra vez? Lo repites constantemente, porque es como te llaman y forma parte de ti. Eso sí, es como los acentos de cada uno...dependiendo de quien lo pronuncie puede sonar a música celestial o al peor de los reggaetones.

Johannes Schreiter

¿Nunca te has puesto a pensar en el nombre de los demás? A veces, puedes llegar a entender la complejidad de cada sentimiento que tiene un nombre. Y lo dices en voz alta, porque crees que al pronunciarlo despacio pero con voz potente, vas a llegar a entenderlo del todo. Incluso puedes llegar a afirmar que cada sentimiento y cada sensación al pronunciarlo, te hace estremecer (para bien y para mal). Resuena en tu cabeza de forma incesante cuando tratas de encajar y analizar...y te das cuenta que todo resulta ridículo y torpe, como tu voz cuando te escuchan ese mensaje de voz, y la otra persona está a kilómetros de ti o no tiene cobertura. Es en ese momento cuando sientes tu nombre como algo que no te pertenece y tu voz suena más ridícula que nunca, y la gracia que has soltado es sólo una parida más.
Tu nombre depende de un instante, fugaz, de un sentimiento; y que se me quedan cortas las palabras para expresar ciertas cosas.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Bosques enmarañados




Me pasa cuando estoy sola, como hoy, conmigo misma. Me pasa, que me miro muy adentro, hacia ese bosque interior que tenemos todos, tan enmarañado...y me digo: "Jo, con tanto como tienes y cuanto te quitas...". Cuanto de mi misma soy capaz de olvidar con el paso de los meses, es verdad. Cuantas escamas del alma se me caen sin saber (o sabiendo) porque las piso como si fueran hojas secas y ni me inmuto. Y su ausencia me pica y me duele a porciones.
Pero solo lo descubro cuando estoy sola, cuando vuelvo a mirarme en ese bosque interno que no debería perder de vista jamás.



Definitivamente tengo que habitarme más y olvidarme menos. Es un favor que me haría a mi misma y a los demás: si tu bosque está en calma, la oleada que generas afecta más a tu entorno. Y yo quiero ver crecer a mi gente segura de si misma, plena y con muchísima fuerza. Así que ni objetivos, ni dietas, ni cosas materiales ni leches en vinagre. Pido habitarme, viajarme, serme y ganarme. Y desde ahí, desde ese punto, ternura, ternura a raudales.