domingo, 13 de septiembre de 2020

Hasta la raíz





Anoche, con ese montón de estrellas sobre nuestras cabezas pasando completamente de nosotros y de nuestras neuras, estaba la vida entera. Sólo ahí. En ese puto instante. Tanto calor, tanta sed, un trago de cerveza, mirarte a los ojos.

Detrás, en medio, no sé dónde, siempre está la esencia de la experiencia.

La sensación de estar vivos. 

La sensación de estar vivos. 

La sensación de estar vivos. 

Repito tres veces la frase para entender que eso es lo único importante. La única verdad. Y el lenguaje tan sumamente corto como para expresarme. 

La vida va tan rápida, corremos tanto. ¿Qué harás el fin de semana? ¿Quedamos para ir al cine? ¿A qué hora nos vemos? ¿Conduces tú? Volvemos a trabajar a la oficina ¿Viviré alguna vez en una casa con jardín? ¿Cómo cojones sobreviviré a la muerte de los que quiero?

Y las estrellas quietas. Y la luz llegando. Y el calor de nuevo. Y este cuerpo sudando. Con tanta sed. 

Nunca antes sentí la realidad tan extremadamente irreal. Vuelvo a la sensación de estar viva, creciendo, con las raíces bien profundas, empapadas de tí. Lo demás es mentira.


(Yo te llevo dentro, hasta la raíz


jueves, 27 de agosto de 2020

¿Lo entiendes?


Hay un momento en la vida en el que... Bueno, yo qué sé. En realidad fue un momentito  pequeño en el que me di cuenta, así, como quien no quiere la cosa, como el que ve a los pájaros volar, como el que observa las olas ir y venir, o las cometas flotando en el aire, o miles de dinosaurios extinguiendose por la onda expansiva del meteorito... Sí, justo en ese pequeño momento, en el que de repente, por que sí, entendí todo. Sin hacer absolutamente nada.

(Disimula que te quiero, que no lo sabe nadie, ni siquiera tú... ¿O sí?)

lunes, 24 de agosto de 2020

Silbando por el camino


Desde hace un tiempo escucho a Alejandro Dolina (estáis tardando si no le habéis escuchado nunca). Anoche llegué a un audio en el que hablaba del amor, del desamor, de la espera, del engaño, de las traiciones...Comenzaba contando, que si al enamorado no correspondido le daban a elegir entre el sufrimiento y el olvido, elegía el sufrimiento. Coño, que no te quieren ¡Deja de joder! Deja de mandar mensajes de madrugada, deja de buscar brazos que no te quieren. No seas mezquino y no molestes. Y me vino a la memoria un suceso vivido con un tipo con el que salí hace unos meses (afortunadamente por poco tiempo, que ya soy experta en hacer caso a banderas rojas) y que terminé rechazando de una manera cordial. 

Él, en su despecho, me esperaba cuando salía de paseo con mis perras y me mandaba mensajes poéticos de madrugada que yo no respondía. El último a las 3:25 de la madrugada, a finales de diciembre, en el que su victimismo machacaba mis virtudes calificándolas de efímeras. No me quedó más remedio que ser más contundente. Un consejo: Liberad a vuestros amados de vuestra infantil y mezquina actitud, por favor.
No elijáis el sufrimiento.
Elegid el olvido. 
Yo lo hice. Yo también he sufrido el rechazo y el desamor, la traición y el engaño por la persona que en ese momento amaba. Y corrí tan rápido en dirección contraria que casi vuelvo a atrás en el tiempo.Me di cuenta que pasamos demasiado tiempo con personas que no amamos y no nos aman, compañeros de paso. Que no nos dan valor ni valoramos.Que tienen nuestro cuerpo pero no nuestra alma. Por eso hay que buscar a gente que nos ame. Con la que seamos felices, y esos minutos sean oro puro, vida. Y no, no esperes. NO ESPERES. La espera es un embrujo, nos deja inmóviles, nos genera dudas, miedos, el bloqueo de la mente y el alma. Y el resultado es más espera, una espera perpetua para un encuentro que no sucederá jamás.
Yo que soy de las que busco, ayer volviendo a casa me preguntaba: Para qué, Sonia, para qué la búsqueda.
Yo sola me iba contestando, con todo lo vivido, lo conocido. 
Amor del bueno, complementario al amor propio. El amor buscado: Hay almas que se saben así, que perseveran, que se abren y descubren. Que acaban encontrando un destino más digno.
Mientras busco, me siento feliz, me siento bien conmigo misma , silbando por el camino, recogiendo flores y disfrutando de la compañía de los que me rodean. 
(Y si quieres dar luz a tu oscuridad, puedes venir conmigo) .

lunes, 10 de agosto de 2020

Lo que dicen



¿Sabes lo que dicen? Que los que aman ya no pueden dejar de hacerlo, que una vez que has llegado, eso se queda ahí, que cómo te lo vas a quitar. 

También dicen los que aman de verdad, como yo, que es una putada haberte encontrado y después ya no. Que antes, alguna vez, y que ahora me las tenga que arreglar. 

Y que los que aman, si te sirvo yo, que dónde pongo esto, con lo que te tocaba, con lo que te miraba, con la mierda de sueños que blá blá blá. 

Dicen los que aman que después de aquello rara vez lo volveré a encontrar. Cómo va a ser eso con tu cara en el espejo, con tu sombra en el recuerdo, que si un viaje, que si un bar, que si el cine si tú no estás. 

Dicen los que aprendieron a amar, que menuda putada en realidad. Que claro que de nuevo, que claro que la esperanza, que claro que quién sabe, y que claro que tampoco vas por el mundo con el nunca jamás. 

Pero también dicen los que aman que no entienden nada. Y hay quienes escogen ya para siempre esta soledad de amor no dado antes que esa gilipollez de volverse a enamorar. 

lunes, 27 de julio de 2020

¿Y si soñamos que es verdad?



Eres lo que haces, lo que piensas, lo que ves ¿Y sabes qué? Que lo mismo todo es mentira. A lo mejor no soy lo que hago ni lo que pienso. Puede que tienda a la confusión porque es solo eso lo que quieres ver.
Me gustaría tener sueños lúcidos, vivir realidades dentro de la escena onírica, poner y quitar personajes, volar, volver al principio contigo siempre que deseara ese momento, tener un unicornio, un sable láser, que no haya miedo a mostrar sentimientos porque somos fuertes e invencibles... ¿Y si todo fuese eso? Si tú fueses un personaje más de la invención popular de mis neuronas fingiendo verdad. No sería perfecto, pero al menos intentaría que fuese sano, alegre y bonito. 
Que sepas que no sé si será verdad que todo es mentira, pero molaría como argumento de la historia de mi vida. 

domingo, 19 de julio de 2020

A un paso de la ira



Muchas veces me dan ganas de ir hacia a tí, como una loba salvaje y hambrienta. 
Iría hacia tus jodidos ojos tristes y te estrujaría el alma hasta hacer con ella miles de jirones de esparto, a romperte en cuatrocientos cuarenta trozos cada una de las neuronas que no supiste utilizar.
Utilizaría mi lengua hecha látigo para soltar todo el fuego que no te atreviste a prender y que me quema por dentro. 
Iría a empujarte por la vida cuesta abajo, a soltar estruendos en los lóbulos de esas orejas que tan poco me escuchaban; iría a gemir, a gritar, a morder.
Utilizaría mis manos como un tsumani, mis brazos como una maroma y mis piernas como una presa, para que no salieses de mí.
Te contendría hasta que te dieras cuenta que todo gira a favor del viento, y que el viento gira a favor del aire que soplo, que va cargado de unas ganas que no se pueden contar. 

martes, 30 de junio de 2020

Como camaleones



¿Nunca has pensado que somos como camaleones? Pero menos hábiles... Como uno que se camufla entre las hojas de un árbol llamado trabajo. Un camaleón que se pervierte, finge y se acoraza. Como tú cuando te escondías entre la maleza, buscando un refugio en el que esconderte, a pesar que nada es tan hostil como piensas. 

Anoche dormí mal por el calor. Intentaba ocupar mi mente con cosas recurrentes a ver si se aburría. Y me volví a dar cuenta que siguen estando llenos de ti algunos ratos. Y pasabas fugaz por mi desnudo, porque ahora duermo desnuda, sabes, por fin, tan libre, tan suelta, sin nudos ni ataduras que me dejen el alma marcada. 

Y con alas para querer volar y poder hacerlo sin condiciones y verte seguirme a todas partes. Que ya sabemos todos que no me sigues tú, pero sí el que inventé. Míralo, tan risueño, tan consciente, tan libre y tan desnudo también. 

¿Pueden los camaleones dejar de hacerlo? ¿De camuflarse? ¿Tú qué dices?